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Albaicin

Historia del Albaicín

El barrio del Albaicin hunde sus raíces en asentamientos de época antigua, como atestiguan los restos de muralla ibérica encontrados. La Ilturir íbera, o posteriormente sobre ella la iliberri romana de la que también se han encontrado vestigios arqueológicos, nos hablan probablemente de la zona poblada más antigua de la ciudad de Granada.

Sin embargo en los primeros siglos de dominio islámico durante el emirato y califato  la población más pujante y centro administrativo de la zona lo representó la ciudad de Elvira a pocos kilómetros, sólo tras la caída y disgregación del califato en el siglo XI con el abandono de Elvira y asentamiento de la dinastía bereber de los ziríes recuperó el núcleo urbano su antigua pujanza. La nueva medina se extendió y amuralló, creciendo fuera de la muralla arrabales en los siglos XII y XIII, como el del Albaicin que con el tiempo acabó dando nombre a todo el núcleo sobre la colina, incluyendo la alcazaba vieja o cadima donde estarían fabulosos palacios como el del rey Badi hoy desaparecido. Hoy en día podemos ver otras murallas construidas en época posterior a los ziríes, siglo XIV, que acabaron incluyendo el arrabal que en origen creció extramuros. Desde el siglo XIII con la fundación del reino nazarí de Granada el epicentro administrativo se trasladó a la colina de la Sabika justo enfrente, donde se construyó la ciudad palatina de la Alhambra. Esto no significó decadencia alguna, este barrio continuó siendo de los importantes y más poblados de la capital con espacios dedicados al uso agrícola junto a zonas densamente pobladas entre estrechas calles, aljibes y múltiples mezquitas.

Tras la toma de la ciudad en 1492 la situación cambió, la tolerancia originalmente pactada para con los musulmanes no se dio, tras la conversión forzosa de gran parte de la población musulmana y recorte paulatino de sus derechos, este barrio vivió las primeras revueltas que con el tiempo dieron lugar a guerras y expulsiones. Poco a poco  manzanas que ocupaban casas de familias musulmanas se convirtieron en residencias de nobles o conventos, las mezquitas en iglesias... pero el acontecimiento histórico más relevante fueron las distintas expulsiones de moriscos ejecutadas a finales del siglo XVI y principios del XVII que afectaron notablemente la demografía y actividades del barrio. Un espejismo en esta cuesta abajo lo representan los cármenes de la época romántica, no las casas con huerto de los pobres sino la reinvención historicista de palacetes moros con patios ajardinados y bellas vistas que crearon fuertes contrastes en un barrio que los granadinos siempre consideraron marginal. La decadencia no se frenó hasta el siglo XX con el asentamiento de familias desalojadas del centro con la apertura de nuevas vías sobre la antigua medina de Granada y la llegada de campesinos y obreros atraídos por la industria del azúcar.

 

Hoy en día es sin duda uno de los más conocidos atractivos de la ciudad que, pese a todas las transformaciones, parece seguir anclado en el tiempo como una ciudad dentro de Granada, como un pueblo blanco con arquitectura y urbanismo y atmósfera propios que evoca  épocas pretéritas, un lugar con un vasto patrimonio de baños, acequias, aljibes, arcos y murallas ziríes iglesias mudéjares sobre antiguas mezquitas, casas moriscas, casas señoriales del siglo XVI hoy convertidas en museos como el arqueológico y unas vistas inigualables sobre la Alhambra y Sierra Nevada.

 

 

 

fotos cedidas por EDILUX