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Barrio Sacromonte

HISTORIA DEL SACROMONTE

 

El Barrio del Sacromonte está situado sobre la colina de Valparaíso, una de las colinas que conforman Granada, llamada por ello “ la ciudad acrópolis”.

 

Uno de los mejores paseos que ofrece Granada, para cualquier época del año es subir a la cumbre de esta colina donde se encuentra la Abadía del Sacromonte, al tiempo que se pasea por uno de los barrios más pintorescos de la ciudad, cargado de tipismo, de cuevas encaladas y manchas negras de sus puertas, tiznadas por el hollín de fuegos de antaño, donde aún suenan rasgueos de guitarras, cantes y “quejíos”, que salen de gargantas cargadas de sentimiento, no en vano es por excelencia, el tradicional arrabal de los gitanos de Granada, donde se pueden ver las famosas “zambras”.

 

A un lado y a otro del camino veremos chumberas, pitas, nopales y enfrente mirando hacia la Sabika la más bella joya del arte nazarí: La Alhambra. Y hacia el Cerro del Sol el Generalife, paraíso musulmán en la tierra… y entre ambas laderas del valle, el Darro, vivificador, alegre, precipitado y cargado de leyendas…..

 

Pero el Sacromonte no es solo paisaje, folclore y colorido, es también religiosidad, porque representa tanto religiosa como artístícamente uno de los testigos más significativos de nuestro pasado cultural, imprescindible para comprender la Granada de la Contrarreforma.

 

La historia comienza con una serie de hallazgos de reliquias y textos, que van a desembocar en gran polémica. En 1588 cuando se demolía la Torre Turpiana, antiguo alminar de la mezquita Mayor, para continuar las obras de la Catedral, se encontró una caja que contenía una tablilla con la imagen de la Virgen, un lienzo, un hueso y un pergamino con un texto escrito en latin, árabe y castellano. Posteriormente se encontraron en el monte Valparaíso los “Libros Plúmbeos”, láminas de metal escritas en extraños caracteres, así como otras reliquias. Los Libros Plúmbeos representan el último esfuerzo de los Moriscos granadinos de integrarse en la sociedad cristiana que dominaba Granada tras la llegada de los Reyes Católicos, y que deseaban seguir viviendo en la tierra que les había visto nacer. Tras un largo proceso las reliquias (cenizas y huesos de nuestro Patrón San Cecilio así como de sus discípulos) van a ser declaradas auténticas y el arzobispo de Granada D. Pedro de Castro  fundará en el lugar, donde estuvo la ciudad romana de Ilipula, escenario de los hallazgos martiriales, la Abadía del Sacromonte, para vigilar y guardar las reliquias de los evangelizadores de la Bética, martirizados en el lugar durante la época de Domiciano, fundación que fue refrendada por el Rey Felipe III y por el Papa Paulo V.

 

Desde los primeros hallazgos la zona se convirtió en centro de peregrinación.

 

En este contexto de la Contrarreforma surgieron los Montes Sacros, cuya creación se debió al franciscano Fray Bernardino Caimi.

 

La Abadía: El complejo sacromontano comprende:

Las Santas Cuevas (lugar del hallazgo).

La Abadía (s. XVII-XVIII).

El Colegio Viejo de San Dionisio Areopagita (s. XVII).

El Colegio Nuevo (s. XIX).

La Abadía está consagrada a la Asunción de la Virgen. El interior de la iglesia resulta sobrio y reducido pero cuenta con excepcionales obras de arte donde destaca la bellísima talla del Crucificado de Risueño: El Cristo de los Gitanos (1695), objeto de devoción de este pueblo, al que cantan y bailan en su salida procesional de la Semana Santa, entre los fulgores de las hogueras…. También, en el retablo mayor de la iglesia se encuentran las imágines de San Cecilio y de San Tesifón (mártires) y debajo de ellas urnas con sus cenizas.

 

Las Santas cuevas: Lugar donde se tiene constancia que habían sido lugares del martirio. En ellas hay distintas capillitas, incluso una  donde según la tradición Santiago Apóstol dijo la primera misa en España.

 

Las instalaciones se completan con un rico Museo donde se encuentran expuestas las obras que ha reunido la Fundación, entre ellas una bella tabla flamenca representando la Virgen de la Rosa, obra de Gerard David, venida a Granada con la corte de Carlos V.

 

El Camino del Monte está ornado por restos y vestigios de cruces que fueron costeadas por distintos personajes y corporaciones gremiales, para crear el Vía Crucis en 1633.

 

El hecho de que los Libros Plúmbeos salieran de Granada hacia El Vaticano y declarados heréticos en 1682, no influyó para que no estén implícitos dentro del contexto y motivaciones de una época, que supuso junto con los restos martiriales cuatrocientos años de historia eclesiástica irradiada desde el Sacromonte. Los Libros Plúmbeos volvieron a Granada en el año 2000, devueltos por el cardenal Ratzinger, actual Benedicto XVI. En la actualidad algunos de estos plomos (son en total 22) pueden contemplarse en el Museo de la Abadía.

fotos cedidas por EDILUX