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OFICIOS DE GRANADA

En esta sección encontrará curiosidades acerca de antiguos oficios y gremios de la ciudad de Granada que trabajaron en antaño y aún hoy día lo siguen haciendo. Recorra con nosotros nuestro pasado y nuestro presente, y descubra sus curiosidades.

Las guitarras

Una de las artesanías más demandadas desde el extranjero son las guitarras.

Un buen músico de guitarra española siempre confía en una guitarra única artesanal. En Granada este arte sigue estando muy vivo, de echo hay varios luthier. Algunos de ellos con premios de luthería a nivel nacional.

Una guitarra de este género puede costar perfectamente unos 6000 euros, aunque se pueden encontrar otros precios, tanto por encima como por debajo.

Por la elevada calidad y originalidad de este trabajo, hay muchos pedidos desde zonas lejanas y este es un motivo por el cual esta tradición esta todavía muy presente en Granada. Con un mercado solo local seguramente no podrían existir todos los talleres que se encuentran en sitios tan emblemáticos como La Cuesta de Gomerez o La Plaza del Realejo, por citar algunos emplazamientos.

Nuestra cerámica

Quizás el uso tan extenso que hoy se hace de la cerámica granadina o fajalauza haya sido el secreto de nuestra tierra para no perder la tradición de seguir fabricándola en diferentes talleres.

Casi todos los granadinos tenemos algo, es muy fácil ver tiestos en los balcones del Albaicín, señales indicando las calles de la ciudad, tiendas que la venden por numerosos rincones...

Es inconfundible si nos fijamos en los motivos: Granadas, vegetación y pajaritos; y en los colores que la embellecen: blanco, azul y verde.

Los orígenes de esta cerámica se remontan al siglo XVI y su nombre le viene de los alfares y hornos junto a la Puerta de Fajalauza (una de las puertas de la muralla de Granada) que se encuentra en el Albaicín. Fajalauza, del árabe, tiene el bonito significado de 'Collado de las Almendras'.  

La Taracea

Es el mejor ejemplo de artesanía heredada de la cultura musulmana medieval. De hecho, existen otros dos tipos de taracea famosa que proceden de Siria y Egipto bastante parecidas a la Granadina. Es increible, pero los únicos talleres que han logrado susistir están en Granada. Con este tipo de decoración se puede hacer todo tipo de muebles, aunque hoy en día se hacen tambien multitud de piezas más pequeñas, como cajitas, bandejas, posavasos...

El trabajo más tradicional, bonito y artesano se hace con hueso de vaca, diferentes piezas de metal y sobre todo diversos tipos de madera, como por ejemplo la muy decorativa raiz de olivo.

Los motivos son predominantemente multitud de tipos de geometrías.

Faroles artísticos de Granada

Es una industria muy singular de Granada. Hoy en día quedan pocos talleres y debido a lo artesano del trabajo, su precio puede ser medio-alto. Se siguen produciendo debido a que existe una demanda, y que son extraordinariamente decorativos.

Ultimamente hemos visto una reinterpretación de éstos, en las nuevas farolas que iluminan la Gran Vía de Colón de Granada.

Para su elaboración se utilizan diversos materiales, como la hojalata, latón, cobre... (sobretodo con un color dorado); diferentes tipos de cristales, con colores (azul, rojo y verde, transparentes, texturas translúcidas, vidrio soplado y pinturas (dorados envejecidos, colores lisos mates, marrón viejo, pan de oro, oxidados)...

La Alfarería

El artesano Miguel Orellana desciende de un repoblador y artesano gallego que fundó la aldea de Las Barreras de Órgiva tras la expulsión morisca del Reino de Granada

Las Barreras, anejo de Órgiva, que hoy pone fin a sus fiestas patronales en honor a la Virgen de la Fe, fue en otros tiempos uno de los centros alfareros más importantes de Granada, caracterizándose por sus cántaros, maceteros, pipotes, orzas, pucheros, tinajas, tejas, ladrillos y otras producciones para uso doméstico, decoración y jardinería. La práctica de este noble oficio en la entrada de la Alpujarra comenzó cuando la repoblación de la Alpujarra, tras la expulsión de los moriscos del Reino de Granada. Miguel Orellana Sabio, de 74 años, heredó el oficio de alfarero de sus ancestros. Desde hace años realiza algunas cosas para entretenerse. La mirada de Orellana se ilumina cuando habla de su terruño, de los antiguos talleres alfareros, de la Virgen de la Fe de Las Barreras y del Cristo de la Expiración de Órgiva. «Cuando la repoblación de la Alpujarra, un alfarero antepasado mío procedente de Galicia, José Orellana, se vino a vivir al pueblo de Cádiar. Un día, cuando se dirigía a Granada capital, comprobó a la salida de Órgiva que la tierra de este lugar era más buena que la de Cádiar para trabajar el barro. Entonces, a los pocos días, se mudó a este sitio que él bautizaría con el nombre de Las Barreras, por el buen barro que tenía y sigue teniendo esta aldea de unas 200 almas», señaló.Miguel Orellana recuerda cuando en Las Barreras existía una veintena de hornos alfareros. «Unos 200 artesanos trabajaban en ellos. La mayoría de los molineros de aceite de la Alpujarra y de otras zonas adquirían las tinajas en Las Barreras. Las transportaban a lomos de bestias provistas de capachos y herpiles. También, lo vendedores ambulantes cargaban en burros, mulos y carros todas las cosas que se fabricaban a mano y con torno para revenderlas. En más de una ocasión le ayudé a mi padre, José, a elaborar tinajas que le cabían 80 arrobas de aceite».                 

EL PAN DE ALFACAR


El sector panadero de Alfacar, que mantiene en estos momentos 600 puestos de trabajo directos, con una producción de 3.650 toneladas al año, podrá hacer frente a la actual crisis ecónómica con una posición más fuerte en los mercados, si consigue la Indicación Geográfica Protegida solicitada ya en Bruselas.

Si se consigue, el pan de Alfacar será el primero en Andalucía que consiga esta marca de calidad, avalada ya por los consumidores.

Este producto artesanal, tan básico en la dieta mediterránea, con una textura y consistencia inigualables, no en vano el agua empleada es la del Acuífero de Fuente Grande, que presenta una concentración de sales y elementos propios del lugar que aportan a la masa unas características especiales, y hace que un gran porcentaje de población tanto de la capital como de la provincia busquen este producto en sus tiendas habituales.

Para el Gremio de Panaderos de Alfacar que nació en el año 2000 con ocho empresas y que en la actualidad agrupa ya a 24 productores, la IGP supondría el reconocimiento a una labor artesana conocida socialmente en Granada, pero no reconocida en otros mercados a los que este producto piensa llegar próximamente.

fotos cedidas por EDILUX